miércoles, 10 de agosto de 2016

Buen día, señor Bernardi ¿Tiene alguna sociedad panameña para declarar?

Por el equipo de Eliminando Variables (*) | Todos tienen un José López que se encargue de los negocios en el llano. La fórmula para zafar de la Mafia del Oro y ser rescatado por Echegaray.


Que el exjefe de la Aduana de Buenos Aires Eduardo Alfredo Bernardi haya sido atrapado con U$S 500.000 en su casa no resulta sorpresivo, habida cuenta la enorme cantidad de ex funcionarios que aparecieron rodeados de grandes fortunas y cantidades de dinero en efectivo que resultan imposibles de justificar. Lo complicado, es que el mismo personaje se haya olvidado de declarar una sociedad panameña en tiempos en que tener una de estas compañías es considerado por sus propios compañeros de ruta como un pecado insoportable.

El 3 de agosto pasado, el juez en lo Federal Económico, Marcos Aguinsky envió a la casa de Bernardi un grupo de la Gendarmería Nacional con una orden de allanamiento. Se trataba de un procedimiento relacionado con el contrabando de millones de dólares en mercaderías procedentes de China, en la que estaba involucrada una organización liderada por los hermanos Alejandro, Miguel y Raúl Paolantonio. El trío mantenía una relación en extremo cercana con el ex jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray. Los detalles de la operación de contrabando fueron denunciados por el periodista Matías Longoni y provocaron la apertura de una causa que cayó en el juzgado de Aguinsky.

Los gendarmes no tardaron en encontrar una bolsa repleta de dólares dentro de una bolsa de basura escondida en un ropero. Además, en el allanamiento se encontraron permisos de embarque y autorizaciones de paso para containers provenientes de China que favorecían a la empresa Las Cortaderas SA, perteneciente a los Paolantonio.

Para quienes conocen los pormenores del colador aduanero argentino, la empresa de los Paolantonio era la clave para introducir el contrabando a gran escala, ya que contaba con la vista gorda de Bernardi y la “bendición” para operar de su superior, Ricardo Echegaray.

Los Paolantonio heredaron el lugar de principal ruta del contrabando luego que las empresas y depósitos fiscales del uruguayo Jorge Lambiris Vilche quedaran bajo la lupa de la justicia. Lambiris, es amigo personal de Echegaray y las familias de ambos comparten mucho más que los negocios. En diciembre de 2013, las familias Echegaray y Lambiris contrataron un tour a Río de Janeiro. Cuando fueron descubiertos por la prensa, no tuvieron mejor idea que darle unos golpes al cronista que intentó pedirles explicaciones. Las familias Echegaray y Lambiris participaron juntas del ataque, como lo hicieron con el resto de las actividades previstas en el tour.


Por la denuncia del abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten, se inició una investigación judicial, para saber si el exjefe de la AFIP había incurrido en el delito de “dadivas”. En la denuncia se presentaron pruebas de que Lambiris y otro empresario aduanero amigo de Echegaray, Sergio “el pelado” Gonzáles, habían pagado de su bolsillo el alojamiento del hotel Sofitel y los pasajes de un total de 16 personas, cuyo costo total rondaba el medio millón de pesos. Aunque Lambiris y Gonzáles regenteaban negocios millonarios de depósitos fiscales, empresas importadoras y el negocio de los precintos de los containers en tránsito, cuyas ganancias dependían de Echegaray, la justicia finalmente dictaminó que no había inconveniente que los dos hombres ligados al negocio de las importaciones le pagaran unos días en la playa al jefe de los recaudadores. En ese entonces, en el mundo aduanero todos sabían que Lambiris y González eran los mayores proveedores de las mercancías chinas que vendían manteros y negocios en todo el país.

El cierre de la causa impidió saber si el paquete contratado por las tres familias era la escala previa de un viaje mucho más costoso que terminaba en Dubai y que fue abortado por el escándalo mediático.

Cuando Lambiris y González quedaron en la mira de la justicia y la prensa, Los hermanos Paolantonio entraron en escena. Fue a partir de ese momento que sus empresas multiplicaron su actividad. Para eso desplegaron una red de compañías importadoras formadas por Las Cortaderas SRL, New Unique Importt, Oslona SRL, SICEM BA SA, Transportes DTM SRL, Vocasser SRL, Different Imports SA, Corpot SA y Candozar SA. Para llevar adelante el contrabando.

Nadie pude decir que los hermanos contrabandistas fueran gente desprolija. Anotaron en cuadernos cada pago ilegal que debían hacer al personal aduanero. Cuando la justicia secuestró esos cuadernos, encontró que uno de los grandes beneficiarios de las coimas era un tal “Pekerman”. No tardaron en darse cuenta que ese nombre se refería al contador Eduardo Bernardi, la autoridad máxima dentro de la Aduana de Buenos Aires, entidad que controla el mayor tráfico de importaciones en el país. Todo parece indicar que el funcionario recibía 1.500 dólares por cada container con contrabando y sus subalternas cifras muchos menores por hacer a vista gorda en los cargamentos que venían simulados como envíos de piedra pómez y otros productos de valor impositivo escaso.


Un tipo afortunado

Algunas de las propiedades declaradas por Eduardo Bernardi
Eduardo A Bernardi entró a trabajar en la Aduana en 1979. A medida que pasaron los años, demostró ser un burócrata efectivo y habilidoso para no quedar pegado en los asuntos delictivos que se tramitan a diario con las mercaderías que pasan por los controles fronterizos. Sin embargo, en 1995 fue involucrado en la causa “mafia del oro”, en la que se investigó la exportación falsa de ese metal, con el objetivo de cobrar 238 millones de dólares en reintegros impositivos. La maniobra dirigida por los dueños de la empresa Casa Piana SA consistió en enviar chatarra de bronce y acero, para luego declararlas como ventas de oro a otros países. 

Según consta en la causa, el dueño de Casa Piana SA declaró que "Los pagos de 50.000 dólares mensuales a la Policía Aduanera se les daban al Sr. Jan Arranz en efectivo (...)  la reunión que tuve con el Sr. Bernardi y Milstein, al que referenciara como de "códigos sicilianos, fui acompañado por el Sr. Juan Arranz (...) Las operciones realizadas... incluyeron coimas a los Sres, de la Aduana Argentina. Cito a los Srs. Beranrdi, Milstein, Sierra y Salvi". La cita corresponde a la declaración judicial de Enrique Piana, principal involucrado en la causa que incluye grandes cantidades de sobornos a funcionarios aduaneros para que no delataran que en realidad lo que se estaba sacando del país era escoria.

Alfredo Benardi fue degradado de su cargo de inspector aduanero a raíz de su responsabilidad en la maniobra. Pero zafó de ser imputado en la causa. Por una década, fue un paria dentro de la institución, hasta que Echgaray, que siempre supo explotar el potencial de la gente a su cargo, lo nombró jefe de la Aduna de Buenos Aires en 2006.

A partir de ese momento comenzó la bonanza económica de Bernardi. De dueño de un modesto hogar de clase media en los noventa, el jefe de la aduana porteña pasó a convertirse en un acaudalado hombre de negocios. 

Fragmento de la DDJJ presentada por Bernardi en 2015
En una investigación del portal “borderperiodismo” se analizó la envidiable evolución patrimonial de Eduardo Bernardi. En 2015, es decir nueve años después de asumir la jefatura aduanera porteña, ya contaba con un patrimonio “en blanco” de $ 8.839.256 de acuerdo a sus DDJJ. Una parte de esa fortuna equivalente a un millón y medo de pesos estaba conformada por bonos estatales. En total, Bernardi declaraba tener ahorros por U$S 105.100, algo menos por cierto que el medio millón en efectivo que le fuera encontrado en la casa. 

El resto de su fortuna estaba formado por propiedades e inversiones. Es dueño de una casa de 170 metros cuadrados en Capital Federal, una casa de fin de semana en el country Los Cardales, otros ocho departamentos, dos terrenos de casi 900 metros cuadrados en la provincia de Buenos Aires, dos autos – un Mercedes Benz B200 y un Honda Civic – y tres cocheras. Pero además, indica la investigación del equipo dirigido por María Julia Oliván, participa en dos fideicomisos para construir viviendas de alta gama. El primero de ellos en Mar del Plata se llama “Line House Güemes”. El segundo es un edificio en la intersección de las calles porteñas Peña y Austria, una de las zonas de mayor valor inmobiliario de la ciudad.

Semejante capacidad para los negocios probablemente tenga que ver con la actividad que declara en su inscripción en la AFIP, en donde dice prestar “servicios n.c.p. (incluye actividades de astrología y espiritismo…)”. Su patrimonio y habilidades paranormales le dan cierto margen para afrontar el futuro, en particular porque desde mayo de 2016 fue sacado de su puesto por el nuevo jefe aduanero, Juan José Gómez Centurión. 



Todos tienen una sociedad panameña, menos vos

Directorio de Winter SA
Como si fuera el colmo de un funcionario de un organismo recaudador, el señor Bernardi se olvidó de incluir en su Declaración Jurada y por casi diez años una sociedad basada en Panamá en la que tiene un cargo directivo. 

El 21 de noviembre de 2007, se creó en Panamá la sociedad Winter Blue SA bajo el número de registro 592299. El presidente de esa sociedad es Eduardo A. Bernardi y su mujer, Claudia Pizzolante aparece como secretaria del directorio. El capital inicial de la sociedad, de la que luego se cedió el control al matrimonio Bernardi - Pizzolante, fue de U$S 1.246.685. 

La sociedad, que aun permanece activa, no aparece en la DDJJ del que fuera jefe de la aduana porteña, pese a que el hasta hace poco funcionario de la entidad dependiente de la AFIP debiera haber sido uno de los primeros en saber cómo funciona el sistema argentino de declaración de bienes .

Dentro de Winter Blue SA, Geidis Dixon figura como representante de las acciones suscritas por el fondo Fairfax Invest. Corp basado en las Islas Vírgenes británicas. Ese fondo fue acusado en 2009 por sus vínculos societarios con el estafador colombiano David Murcia, condenado a nueve años de prisión en EEUU por apoderarse ilegalmente de dinero de inversores. Fairfax Invest invirtió en la empresa DMG Forex, usada por Murcia para cometer sus delitos. 

Otra de las empresas vinculadas a esta estafa por medio de DMG Forex y que también está inscripta en territorio británico, es el fondo denominado Ultra Mega Development.  Elisa Edghill, quien a su vez figura como secretaria de la sociedad, es la representante de Ultra Mega Development en Wintrer Blue SA.

Capital inicial de Winter Blue SA
De manera llamativa, en 2013 la AFIP lanzó conbombos y platillos una campaña para que los contribuyentes argentinos que no hubieran informado sus sociedades radicadas en el exterior, blanquearan si situación ante el fisco. En agosto de ese año, Ricardo Echegaray anunció públicamente que sus funcionarios habían logrado recaudar 600 millones de dólares adicionales de tributos gracias a una gran operación de detección de empresas de argentinos en el exterior. Como sucedía con los containers que llegaban repletos de chucherías chinas, al parecer lo obvio se les escapó delante de sus narices, cuando no pudieron detectar que su propio jefe de aduanas tenía una compañía panameña en negro que se había olvidado declarar.


Eliminando Variables agradece el aporte de documentos hecho por Claudio Martino (@claudiomartino) para la realización de esta nota.

3 comentarios:

  1. Excelente investigación.Nos seguimos encontrando con gente que sacó tajada, mientras el resto trataba de sobrevivir. Entre estos tipos y nosotros, hay algo personal. Mi reconocimiento a semejante laburo.

    ResponderEliminar
  2. excelente investigación - cuánto ha ayudado con estas notas , el verdadero periodismo a abrirnos los ojos ante tanta corrupción - q hay q llamarlo bien claro x su nombre : robo
    Siguen apareciendo hechos, pruebas . Pero la que no aparece es la Justicia -no ?
    gran laburo !

    ResponderEliminar
  3. La verdad es que por lo que pude leer, las publicaciones de este blog tienen una seriedad que pocas veces veo en cualquier sitio periodistico. Les quería pedir que investiguen a Macri y Larreta. Si los de CFK les parecía increíblemente descarado, cuando empiecen a mirar a Macri tendrán que buscar si en los Guiness existen estafas tan grandes como las de Carlos Ponzi y cuantos Ponzis se está afanando el Macrismo (y todo lo que se afanó antes).

    Abrazo y Gracias por leer mi mensaje.

    ResponderEliminar